Periódico Independiente del Partido de Hurlingham - Año 16 - Número 236 - Febrero de 2006
 

 

 

 
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Así lo comprobó el ETOSS tras analizar muestras tomadas de los pozos de la Cooperativa Parque Quirno
Alta concentración de nitratos en el agua de Hurlingham

  Vecinos de Parque Quirno
se acercaron a la redacción de El Espejo para manifestar su preocupación por la elevada concentración de nitratos que contiene el agua de red distribuida por la cooperativa Nuestra Señora del Buen Ayre, y exhibieron un informe del ETOSS (Ente Tripartito de Obras y
Servicios Sanitarios), en el que figuran valores que triplican el máximo permitido por el Código Alimentario Nacional (45 mg/l).

  El informe, fue remitido por el ETOSS a la cooperativa, en julio de 2005 y exhibe el resultado de los análisis realizados por el ente regulador en ejercicio de sus facultades de contralor.
  De acuerdo con el mismo, en al menos cinco de los siete pozos de los cuales extrae el agua la cooperativa, la concentración de nitratos es singularmente elevada llegando en tres de ellos a superar los 100 mg/l. Estos son los que alimentan a las bombas número 7, 6 y 2, con concentraciones de 138, 132 y 118 miligramos por litro, respectivamente. En los dos restantes el panorama no mejora demasiado, ya que si bien la concentración es algo menor (alrededor de 80 mg/l) igualmente supera con amplitud lo permitido por la legislación vigente. La dureza del agua, medida por sus contenidos de carbonato de calcio, también presenta valores por encima de los máximos permitidos.
  Los nitratos son sales cuyo consumo elevado es perjudicial para la salud, y particularmente peligroso para lactantes y embarazadas, cuya sangre puede resultar afectada en su capacidad de transportar oxígeno por una enfermedad llamada metahemoglobinemia, uno de cuyos síntomas, en su etapa aguda, es la cianosis (coloración azulada en la piel y uñas).

  Aquí, allá y en todas partes

  Hurlingham se suma de este modo a la lista de localidades del conurbano bonaerense con una elevada presencia de nitratos en el agua provista por servicios de red.
  A comienzos de este año hicieron oír su protesta los vecinos de Temperley, Turdera y Llavallol, del distrito de Lomas de Zamora donde presta servicios Aguas Argentinas, indignados porque en la boleta se les avisaba que el agua no era apta para el consumo de embarazadas y lactantes. Más que a la presencia de nitratos la furia de los vecinos se dirigía contra la empresa, por sus reiteradas violaciones al contrato de concesión, una de cuyas cláusulas establece que el agua que entreguen no debe soprepasar los 45 mg/l que establece el Código Alimentario.
  A la queja de los lomenses se agregó poco tiempo después la de los habitantes del partido de Almirante Brown y el defensor del pueblo de la Nación, Eduardo Mondino, reclamó que se tomaran muestras de agua en los distritos afectados.
  En momentos en que el gobierno nacional se encuentra renegociando el contrato de concesión de Aguas Argentinas, y su principal accionista Suez Lyonnaise ha anunciado su intención de retirarse del país, la noticia no podía menos que saltar a las primeras planas de los diarios nacionales. Sin embargo el problema no es nuevo ni tampoco desconocido, pese a lo cual la empresa nunca había advertido antes sobre el mismo. En la opinión de Antonio Brailovsky, ex Defensor Adjunto del Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires, el actual “blanqueo” de la situación que hizo Aguas Argentinas al incluir la leyenda en sus boletas, se debe a que en su retirada, Suez Lyonaisse quiere evitar dejar flancos débiles que pudieran comprometerla judicialmente, ya que es delito distribuir un producto que pueda ser perjudicial para la salud sin avisar a los consumidores.

  Una historia de ocultamientos

 Ya en 1999, en una nota publicada en la edición digital de El Porteño, el periodista Daniel Otero, había dado a conocer datos de un informe interno de Aguas Argentinas de ese mismo año, en el que la propia firma admitía que sobre un total de 227 pozos de extracción de agua, sólo el 39,21 por ciento de ellos contenía nitratos en un nivel inferior a los 45 mg/l.; el 40,53 por ciento llegaba a los 100 mg/l y el 20,26 por ciento superaba los 100 mg/l. Discriminaba además los valores máximos en cada uno de los distritos afectados: Esteban Echeverría 91,8; Lomas de Zamora 145; Quilmes 125; Tres de Febrero 57,9; Morón 94,4; San Fernando 55,9 y Tigre 86,4.
  Pese a las múltiples advertencias recibidas por la empresa de parte de los organismos de contralor y a la construcción del río subterráneo para acarrear agua desde el Río de la Plata el problema no fue resuelto, y durante 2003, la Auditoría General de la Nación emitió un informe, a pedido del entonces ministro de economía Roberto Lavagna, en el cual dejaba constancia de que era el sexto periodo consecutivo en que la empresa incumplía las cláusulas contractuales en el tema de nitratos máximos permitidos.
  Otra nota periodística aparecida en Clarín, en octubre de ese mismo año, consignaba que del estudio realizado sobre 22 muestras de agua tomadas en siete municipios del Gran Buenos Aires y analizadas por el laboratorio de Suelos, Aguas y Vegetales de la Facultad de Agronomía de la UBA, surgía que en cuatro distritos se vendía agua con nitratos hasta un 90% por encima de lo permitido: 65,3 mg/l en Ciudadela y 52,3 en Caseros -ambos dentro de la concesión de Aguas Argentinas-, 72,5 en San Miguel y 71 en Pablo Podestá, servido por la Cooperativa Comaco. Según vecinos de esta última zona, las muestras sacadas en 4 de los 9 pozos que posee Comaco arrojaron entre 45 y 100 miligramos de nitratos por litro.

  Nitrato de hacerlo

  La resistencia de las empresas a limpiar los nitratos del agua subterránea se debe a que sólo puede lograrse con procedimientos complejos y caros. El exceso de nitratos no tiene solución casera. Sólo se puede corregir satisfactoriamente mediante dos tipos de tratamientos; uno que los separa por ionización usando unas resinas y otro que lo hace por “ósmosis”, a través de unas membranas semipermeables que filtran partículas de hasta la milésima parte de un milímetro. Pero una planta de tratamiento para abastecer a unas 1.500 personas con agua libre de nitratos cuesta unos 90.000 pesos, y habría que poner una por cada pozo contaminado. Una solución práctica y menos onerosa consiste en mezclar el agua de pozos que den altos contenidos con la de otros no contaminados.

  Desastre ecológico y emergencia sanitaria

  La presencia de nitratos en el agua es un indicador de que la misma ha estado en contacto con materia orgánica. Una de las mayores fuentes de contaminación con nitratos son las filtraciones de los pozos ciegos domiciliarios. En los últimos tiempos, el ascenso de la napa freática –la que se encuentra más cercana a la superficie- vino a complicar aún más el panorama, ya que entró en contacto con los pozos ciegos contaminándose con los desechos orgánicos y aumentando hasta el infinito la concentración de nitratos. Si bien el agua de red se extrae en general del Puelche, que es el acuífero más profundo, existen conexiones entre este y la napa freática, áreas de flujo vertical descendente, a través de las cuales parte de la contaminación se descarga en el mismo.
  Vecinos y organizaciones ecologistas coinciden en acusar a Aguas Argentinas por el ascenso de las napas. “La empresa provocó un desequilibrio del sistema hídrico al inyectar agua del río subterráneo y prohibir a los vecinos extraer la del Puelche, esto hizo que las napas subieran ocasionando un verdadero desastre desde el punto de vista ecológico, sanitario y económico, ya que no son pocas además las viviendas que fueron afectadas en sus cimientos” –suelen argumentar, y han iniciado acciones contra la empresa por este tema.

  Entre dos fuegos

  En numerosas localidades del conurbano, al parecer Hurlingham entre ellas, el agua de pozo contiene elevadas concentraciones de nitratos, que constituyen un peligro potencial para la salud, aunque tal vez de menor magnitud que el que representan otros contaminantes químicos.
  La alternativa al agua de pozo es la que Aguas Argentinas transporta desde el Río de la Plata a través del río subterráneo. Pero seguir inyectando agua del Rio de la Plata en el sistema hídrico del conurbano agravaría aún más el desequilibrio ecológico y el riesgo sanitario en esta zona.
  En lo que hace a la calidad del agua acarreada desde el río, si bien recibe un tratamiento en las plantas potabilizadoras de la empresa que la convierte en apta para consumo -al menos desde el punto de vista bacteriológico-, no hay que perder de vista que la misma es extraída por las viejas tomas construidas por Obras Sanitarias, que hoy en día se encuentran dentro de la franja de contaminación costera.
  Las principales tomas de agua corriente para la Capital Federal y gran parte del conurbano se ubican frente a Palermo y a la costa de Bernal. A 10 Km de esta última, a la altura de Berazategui, y a menos de 3.000 mts. río adentro, desemboca la cloaca maestra de Obras Sanitarias de la Nación. La concesionaria Aguas Argentinas debería haber hecho, por contrato, una planta de tratamiento que jamás construyó. Los efluentes son por lo tanto arrojados al río sin tratamiento, formando una “pluma” de contaminación que, según el INCYTH (Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Hídrica), los vientos moderados o fuertes del SE dispersan en forma tal que alcanzan la toma de agua de la propia Aguas Argentinas en la localidad de Bernal. Esto ocurre dos de cada diez días y obliga a la empresa a una mayor cloración para potabilizar el agua.
  La cloración del agua para potabilización produce compuestos clorados de diverso tipo y la concentración de éstos puede ser mutágena, teratogénica y carcinógena a largo plazo. A mayor cantidad de cloro, mayor es el potencial del riesgo.
  A los contaminantes cloacales se suman las 250.000 toneladas de barros tóxicos, 500.000 de solventes diluidos y 500.000 de efluentes con metales pesados (arsénico, cadmio, cromo, mercurio, plomo), que unos 7.300 establecimientos industriales arrojan anualmente al Rio de la Plata.   Los sedimentos colectados en las cercanías del citado emisario cloacal , según un estudio realizado por la Universidad de La Plata a pedido de la municipalidad de Berazategui ,están fuertemente contaminados por tóxicos persistentes y metales pesados como Zinc, Cromo, Cobre y Plomo, PCB y restos de plaguicidas.
  ¿Puede un río ser cloaca y provisión de agua a la vez? Los vecinos de la Cuenca del Riachuelo que llevan ya muchos años de lucha por el saneamiento de uno de los afluentes del Río de la Plata más contaminados lo plantean de este modo: "es como si alguien hiciera desembocar los líquidos cloacales de su casa en la pileta de natación y después sacara de ahí un balde con agua, le pusiera cloro y se la diera a tomar a sus hijos". La imagen es demoledora.

  Mientras tanto

  La excesiva presencia de nitratos en el agua del conurbano sólo podrá ser solucionada de manera definitiva dotando a todos sus habitantes de servicio cloacal, pero si bien el gobierno nacional ha comenzado a dar los primeros pasos en esa dirección, el final del camino se encuentra aún en un horizonte muy lejano y el cielo no parece del todo despejado.
  El problema es el mientras tanto, y es por eso que los vecinos de Parque Quirno están recolectando firmas para presentar una nota al intendente pidiendo que la comuna tome cartas en el asunto y haciéndolo responsable por las consecuencias que esto pudiera acarrear para la salud de la población. "Queremos también que alguien nos explique por qué los análisis de las tomas de agua de la cooperativa que ha venido haciendo la municipalidad daban siempre bien, porque los nitratos no se pueden haber disparado de un día para el otro" -agregan.
  El problema es complejo, pero esto no significa que no se pueda hacer nada. Lo único que no se puede y no se debe hacer es seguir ignorándolo. Y mucho menos, por supuesto, ocultarlo.

 

 

 

 

 

 

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