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Vecinos de Parque
Quirno presentaron una nota en la municipalidad para solicitar que
se tomen medidas preventivas ante las elevadas concentraciones de
nitrato presentes en el agua de pozo provista por la cooperativa
Coparqui.
La misma, acompañada por más de 150 firmas, fue entregada
el 31 de marzo a la titular de Defensa del Consumidor, María
Elena Borawa por la vecina Haydeé Cuesta.
Borawa sostuvo que no era necesario abrir un expediente porque
ya se encontraba trabajando sobre el tema, y en los primeros días
de abril, citó a Cuesta para una entrevista a la que concurrieron
dos funcionarios provinciales: el Dr. Cóppola, de la Dirección
de Comercio, y el Dr. Vieyra, Jefe de Defensa del Consumidor.
Ambos coincidieron en que se trataba de un problema generalizado
que abarca a todo el conurbano bonaerense y no sólo al municipio
de Hurlingham.
De la reunión no surgieron iniciativas que permitieran avanzar
en el tema, aunque los funcionarios quedaron en volver a comunicarse
para seguir desarrollándolo.
Algunos trascendidos señalaron que la municipalidad estaría
implementando un mecanismo para proveer de agua potable a embarazadas
y lactantes, en los hogares que se encuentran conectados a la red.
De ser cierta, la medida es loable, pero debería ser extendida
de inmediato a toda la población en riesgo de las zonas marginales,
que en la mayoría de los casos consume agua de la napa freática,
altamente contaminada y mucho más peligrosa para la salud que la
provista por Coparqui -que se mantiene dentro de parámetros normales
de potabilidad más allá del hecho puntual de los nitratos-, situación
que la municipalidad conoce desde hace bastante tiempo.
Mientras tanto la citada cooperativa comenzó a hacerse cargo
del problema, alertando en sus boletas que el agua provista no es
apta para el consumo de embarazadas y lactantes.

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