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Un
colectivo de la línea 237 fue arrollado por un tren del Ferrocarril
Urquiza, en el paso a nivel sin barreras de la calle Villegas, en
pleno centro de William Morris. El accidente dejó un saldo de 11
heridos. El intendente Acuña que se hizo presente en el lugar fue
abucheado por los vecinos, que le arrojaron piedras cuando se retiraba.
El chofer del vehículo de pasajeros –el interno 68 de la
citada línea- cruzó las vías sin advertir la cercanía de la formación
ferroviaria conocida como “El Gran Capitán”, que se dirigía a la
ciudad misionera de Posadas.
El impacto se produjo en la parte trasera del colectivo,
que hizo un trompo completo y quedó mirando en sentido inverso.
El accidente ocurrió el martes 11 de abril, y por suerte no hubo
víctimas fatales, aunque sí 11 heridos de distinta consideración.
Nueve de ellos fueron trasladados al hospital San Bernardino para
realizarles curaciones, y los dos más graves, entre los que se encontraba
una mujer embarazada, derivados al Posadas.
Inmediatamente de conocerse el hecho el intendente Luis
Acuña se llegó hasta el lugar, pero su presencia no resultó
grata para los enardecidos vecinos que lo responsabilizaron por
el accidente y le recriminaron la falta de barreras, por las que
vienen reclamando desde hace 40 años. El jefe comunal intentó justificarse
diciendo que el municipio no puede colocar una barrera sin la autorización
de la empresa Metrovías, pero fue abucheado e insultado por la gente
por lo que optó por retirarse rápidamente del lugar en medio de
una lluvia de objetos.
No es para menos. Los vecinos no son tontos y saben que el
municipio tiene una agenda de trabajo conjunto con Metrovías, y
que sostuvo largas conversaciones con la empresa para instalar la
sede municipal en los terrenos contiguos a la estación Hurlingham,
antes de que se consiguieran los del INTA en donde finalmente se
construyó. Las barreras para el paso a nivel de Morris nunca estuvieron
entre las prioridades a tratar.
En abril de 2004, la concejal Césari de Integración Vecinal,
había elevado un memorandum solicitando al ejecutivo comunal que
se instale señalización sonora y se proceda a colocar alertadores
en dicho paso a nivel y en el de la calle Marqués de Avilés, y el
28 de junio de 2005 el bloque del PIV reiteró el pedido, esta vez
a través de un proyecto de resolución, pero nunca obtuvo respuesta.
Los directivos de Metrovías entretanto mantienen un llamativo
silencio sobre el tema. La subsistencia de dos pasos a nivel sin
barreras en un municipio tan densamente poblado como Hurlingham,
ubicados en zonas de fluido tránsito peatonal y vehicular no tiene
justificación alguna, y saben que no es lícito esgrimir cuestiones
de costos cuando lo que está en juego es la vida de las personas.
Mientras, el tiempo sigue pasando. Ya pasaron 40 años.
¿Tomará cartas alguien en el asunto, o esperarán hasta que
la situación se calme y seguirán jugando otros 40 años más a la
ruleta rusa con la vida de los vecinos?

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