|
Con la asunción del intendente Luis Emilio Acuña
al frente de la administración municipal la demanda penal
-en la mayoría de los casos a partir de denuncias infundadas-
comenzó a ser utilizada como una herramienta política
puesta al servicio de dirimir conflictos y de acallar las voces
de adversarios y opositores.
La escalada se inició en julio de 2003 cuando
el militante justicialista Angel DAmico, quien mantenía
una disputa con el jefe comunal, fue encarcelado mediante una acusación
falsa y confinado en el Melchor Romero, en el pabellón de
los internos peligrosos. A partir de entonces estose convertiría
en una metodología habitual que sería usada tanto
para acallar la protesta, como para perseguir opositores o someter
a las instituciones en dificultades.
Así fue que se demandó judicialmente a
los vecinos que se oponían a la instalación del cementerio
privado "Brisas del Pinar"-también con acusaciones
sin sustento-; se iniciaron cuatro causas contra el concejal del
FPV Eduardo DAmico -quien se perfilaba como uno de los principales
opositores al intendente-; se persiguió judicialmente al
abogado Walter Brizzio -que fue encarcelado y luego sobreseído
debido a que, al igual que en las ocasiones anteriores, la denuncia
demostró carecer de sustento- ; se intentó "legalizar"
con la presunta connivencia de una fiscalía- el copamiento
de una sociedad de fomento por elementos afines al oficialismo;
se destituyó irregularmente y se le inició una causa
a la concejal opositora Patricia Miño luego de que se negara
a pasarse a las filas del oficialismo; se amenazó con llevar
a los estrados al vecino Juan Troncoso por las opiniones vertidas
en un programa de televisión y en lugar de prestarles
ayuda-se denunció penalmente a dos entidades en problemas:
la Sociedad de Fomento Enrique Finocchieto y la cooperativa de provisión
de agua de Parque Quirno.
El pasado mes de julio fue el turno de probar la medicina
para el concejal de la Coalición Cívica Jorge Tassara,
quien fue denunciado ante la justicia por uno de las principales
espadas del intendente en el Concejo Deliberante, la presidente
del Cuerpo, Hilda López.
López hizo una presentación en la fiscalía
Nº 5 acusando a Tassara de quedarse con la mitad del sueldo
de su secretaria y luego la "noticia" fue profusamente
difundida a los medios de comunicación a través de
un injuriante texto firmado por una desconocida y probablemente
inexistente agrupación "Verdad peronista", con
la que seguramente la presidente del Concejo negará todo
vínculo.
El texto venía acompañado sin embargo
de una copia digital de la denuncia original y otros papeles oficiales
con sello de la fiscalía, que curiosamente "Verdad peronista"
no se sabe cómo y probablemente nunca se investigue-
tenía en su poder. Este sugestivo hecho se une a otro ocurrido
en el recinto de sesiones del Concejo Deliberante durante la primera
sesión del mes de agosto, cuando el concejal oficialista
"Nito" Bertinat -que no es parte en la causa- exhibió
documentos oficiales y dio muestra de conocer información
que no había sido proporcionada por la fiscalía ni
siquiera a los propios implicados.
La acusación realizada por López no pudo
ser finalmente probada y amenaza con volverse en su contra, debido
a las imprudentes declaraciones realizadas a la prensa por la presidente
del Concejo. Todo parece marchar rumbo a la confirmación
de que se trata de una nueva denuncia infundada del oficialismo.
La cuarta, sin que a nadie en el ámbito judicial parezca
resultarle sospechoso.
"Sistema
mafioso"
Durante el pasado mes
de abril, la diputada nacional Victoria Donda (Libres del Sur) acusó
al intendente de Merlo, Raúl Othacehé de formar parte
de "un sistema mafioso que funciona en red con sus pares
de Ituzaingó, Alberto Descalzo y de Hurlingham, Luis Acuña".
Cuando se quieren sacar a alguien de encima
comienzan a perseguirlo, a presionarlo, le inventan causas judiciales"
-dijo la legisladora, quien considera que los tres intendentes mencionados
tienen contactos con la Justicia de Morón, que es
la que recepciona la mayoría de los casos, y con las policías
locales.
La connivencia con el poder político de algunos
fiscales y jueces del departamento judicial de Morón es un
tema de larga data que no se solucionó con la implementación
del Consejo de la Magistratura, ya que los pliegos de nombramiento
de los funcionarios judiciales siguieron pasando por la Comisión
de Acuerdos del Senado, donde se continuó maniobrando para
ubicar en lugares clave a "gente de confianza", bien predispuesta
para la devolución de los favores prestados (ver "un
departamento lleno de amigos").
Favorecida por esta realidad, la práctica de
amenazar a adversarios, opositores e instituciones e intentar doblegarlos
con la espada de la ley se ha transformado en un "modus operandi"
habitual del oficialismo en Hurlingham, que no solo pone de manifiesto
una concepción degradante y utilitaria de la justicia -de
raíz profundamente antidemocrática-, sino que desnuda
además una preocupante tendencia al totalitarismo por parte
del jefe comunal.
Lo que sigue es la primera parte de un racconto de hechos
de esta índole ocurridos entre julio de 2003 y los días
que corren.
Racconto
- Primera parte.
Julio de 2003
Irma Segovia, por entonces
secretaria privada del intendente Acuña, declaró haber
sido amenazada con un arma de fuego por el militante justicialista
Angel DAmico. El 1º de agosto DAmico fue conducido
a la sede de la UFI Nº 1 para ser indagado por el fiscal José
Andrés De Los Santos y tuvo un episodio nervioso con convulsiones.
De los Santos ordenó entonces que le fuera realizada una
pericia psiquiátrica, y en menos de una hora ya le había
llegado un informe donde constaba la peligrosidad de
DAmico. Con este informe en la mano, el fiscal pidió
autorización a la jueza de turno que reemplazaba al titular
de la causa, Dr. Fraga, para que el detenido fuera trasladado de
inmediato al Melchor Romero. DAmico quedó internado
-con serio riesgo para su vida- en la unidad penitenciaria Nº
34 del citado nosocomio (de internos peligrosos), de donde fue rescatado
por su abogada. Al retomar sus funciones el juez Fraga anuló
todo lo actuado, ordenó revocar la internación de
DAmico y dispuso su libertad.
Una semana más tarde otra militante del acuñismo,
Rosa Camaño, presentó una nueva denuncia contra D'Amico
por amenazas. Declaró que los hechos habían ocurrido
el 1º de agosto, pero DAmico estaba preso desde el 31
de julio.
Las causas de Segovia y Camaño se unificaron
y fueron elevadas a juicio oral y el lunes 11 de septiembre de 2006
el Tribunal Oral Nº 6, falló absolviendo por unanimidad
a DAmico de todos los cargos que se le imputaban. Su defensor,
el Dr. Rodolfo Fabián Jorge, acusó a algunos testigos
de mentir e hizo notar que todos ellos provenían del mismo
lugar: la municipalidad de Hurlingham.
Marzo de 2006
La empleada municipal
Angélica Cristina Sánchez denunció haber sido
agredida por un grupo de vecinos que se oponían a la instalación
del cementerio privado Brisas del Pinar que había
ingresado por la fuerza en el hall del palacio municipal. También
dijo que la habían amenazado a través del megáfono
que utilizaban para vocear sus reclamos. En su denuncia involucraba
entre otros al fomentista Pedro Bruselario, a los concejales vecinalistas
Luisa Césari, María del Carmen Cociña García
y Marcelo Suárez Nelson, y a José Luis Perea del Partido
Obrero. Ni una ni otra cosa eran ciertas, porque los políticos
nombrados no habían participado ese día en la movilización,
y el fomentista Bruselario, que era quien portaba el megáfono,
no se encontraba en el grupo que penetró en la municipalidad.
La denunciante Sánchez se desempeñaba en el área
de Tributos, donde cumplió funciones durante muchos años
la actual presidente del HCD, Hilda López con quien se la
vinculaba políticamente.
A pesar de la evidente falsedad de la denuncia, el intendente
Acuña no sólo la respaldó sino que presentó
un escrito ante la fiscalía Nº 6 del departamento judicial
de Morón intentando responsabilizar a los vecinos con los
hechos ocurridos en agosto de 2005, cuando dos hombres irrumpieron
en el edificio del Concejo Deliberante y golpearon brutalmente a
la recepcionista Ana Franzanti.
Tras relatar ambos sucesos (el ingreso por la fuerza
al hall de la municipalidad y la golpiza a Franzanti) Acuña
sostuvo en el escrito que los mismos tenían estrecha
relación entre sí.
Estos dos hechos que Acuña intentó ligar
no tenían nada que ver ni con los vecinos, ni con los concejales
y los opositores denunciados y sí presentaban en cambio todo
el aspecto de una operación armada en contra de los mismos.
Por un lado la denuncia contra Bruselario, Perea y los concejales
de Integración Vecinal era falsa. Por el otro la brutal golpiza
a Franzanti había ocurrido a pocas horas de una sesión
en la que los concejales acuñistas fueron abucheados y tratados
de corruptos por los vecinos del cementerio privado Brisas del Pinar
y tuvo todo el perfil de un escarmiento que se le fue
de las manos a sus ejecutores. Llama la atención en este
sentido el silencio que guardó la municipalidad en torno
al hecho y su interés en que el mismo fuera caratulado como
"robo, pese a que los agresores no buscaban ni se llevaron
dinero ni objeto de valor alguno, ni siquiera las pertenencias de
la propia Franzanti.
A pesar de los datos aportados por la víctima,
que permitieron inclusive elaborar el identikit de uno de los atacantes,
éstos nunca fueron apresados. Va de suyo que si el agresor
hubiera pertenecido al limitado y reconocible círculo de
los vecinos habría sido identificado de inmediato.
En el escrito presentado en la UFI Nº 6, tras dejar
asentada su particular opinión de que los dos hechos estaban
ligados entre sí, el intendente Acuña invocó
a la justicia para que caiga con todo su peso sobre los vecinos:
Es hora de que teniéndolos individualizados a estos
cobardes que se escudan en las mujeres y los niños, se tomen
las medidas que jurídicamente caben para estos hechos delictivos
dijo y lo acompañó con su firma.
Abril de 2006
Fueron abiertas tres
causas contra el concejal del Frente para la Victoria Eduardo DAmico.
Una de ellas, por injurias y calumnias, fue presentada por el propio
intendente Acuña a raíz de declaraciones realizadas
por DAmico a un periódico de Morón. Las otras
dos, por incumplimiento de los deberes de funcionario público
e incitación a la violencia se relacionaban con los hechos
ocurridos durante la sesión inaugural del Concejo Deliberante
de diciembre de 2005, cuando DAmico se excusó de tomarle
juramento a dos concejales electos del FPV que se habían
pasado a las filas del acuñismo antes de asumir.
Una cuarta causa por enriquecimiento ilícito
terminó de desmoronarlo. Fue presentada por un supuesto vecino
de Hurlingham de apellido Vulletin aunque el propio DAmico
se la atribuyó en aquel entonces al oficialismo. El edil
-uno de los candidatos en condiciones de disputarle la intendencia
a Acuña- hizo las valijas y el horizonte quedó otra
vez despejado.
Mayo de 2006
El Dr Jorge Brioso, abogado
patrocinante de la sociedad de fomento 21 de Agosto, denunció
el accionar poco claro de la fiscalía Nº 4 de Morón
y la evidente parcialidad con que se desenvolvió la policía
de Villa Tesei, ante la usurpación sufrida por la entidad
a manos de punteros políticos afines a la administración
municipal que se habían apropiado del lugar cambiando la
cerradura. La 21 deAgosto, había sido el lugar de reunión
de los vecinos que se oponían a la instalación del
cementerio privado Brisas del Pinar y la usurpación
fue interpretada como una revancha del oficialismo.
Los fomentistas reaccionaron ante el hecho forzando
la puerta y volviendo a cambiar la cerradura pero ante una denuncia
intervino la policía de Villa Tesei que invitó a algunos
de los directivos de la entidad a trasladarse a la comisaría,
en tanto que el resto permaneció en el lugar. Mientras esperaba
junto al despacho del comisario Cristaldo, el Dr. Brioso fue testigo
de un diálogo telefónico en el que según sus
propias palabras el policía recibió el llamado de
alguien que se hacía pasar por un alto funcionario
municipal, que le comunicó que el intendente Acuña
apoyaba claramente a una de las partes en conflicto.
Tras el llamado y sin avisar nada a Brioso y a los directivos
de la 21 de Agosto que lo estaban esperando, Cristaldo se dirigió
a la sede social donde reclamó la llave nueva a los fomentistas
que permanecían en el lugar, los desalojó, hizo tomar
fotos y dejó un móvil de consigna en la puerta. Horas
después los punteros del oficialismo volvieron a ocupar el
lugar con la anuencia del personal del móvil de consigna
que seguía en el lugar.
El jefe policial alegó haber recibido la orden
de desalojar a los fomentistas de parte de la fiscal Valeria Courtade,
de la fiscalía Nº 4 de Morón. Cabe consignar
que Courtade no cumplía con los requisitos mínimos
de neutralidad que deberían exigirse a un fiscal, puesto
que era ya por entonces la mujer del Director General de Asuntos
Jurídicos de la municipalidad, Gustavo Triemstra.
Las sospechas de parcialidad volvieron a recaer sobre
Courtade en el caso de Ezequiel Spitaleri, asesinado en Merlo en
plena calle por Erasmo Núñez, un hombre ligado a las
fuerzas de choque del intendente de ese distrito, Raúl Othacehé.
Los abogados de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos
acusaron a la fiscal de demorar la investigación favoreciendo
a Núñez y presumen la existencia de un encubrimiento.
(continúa
en el próximo número)

|